
Gabriel García Márquez.
Falleció Fidel Castro. Su bota pisó fuerte en el mundo por casi sesenta años. Para muchos Fidel Castro fue la encarnación de la maldad, un hombre que sometió a su pueblo al aislamiento, que mantuvo a su gente paupérrima por décadas. Para otros, Fidel Castro era el ejemplo a seguir, una suerte de mesías político fiel a sus ideales que luchó contra la hegemonía estadounidense y se mantuvo firme en su espíritu de lucha. Un ángel o un demonio del escenario mundial, dependiendo del cristal con el que se mire su figura. Aunque, lo cierto es que sin importar la imagen que se tenga de él lo que nadie puede negar es que fue un líder, uno de los más importantes del siglo XX, cuyas opiniones y acciones se hicieron sentir en el mapa político del mundo. Se rodeó de amigos importantes e influyentes.
Uno de los grandes admiradores de Fidel Castro fue Gabriel García Márquez, cuya cercanía con el castrismo le valió que el también Premio Nobel de la Literatura, Mario Vargas Llosa, lo calificara de “lacayo” del régimen. En la década de los sesenta, el escritor colombiano trabajó para la agencia de noticias oficialista, llamada Prensa Latina y bajo la supervisión de Fidel Castro escribió el reportaje “Operación Carlota: Cuba en Angola”, lo que indignó profundamente al escritor peruano.
García Márquez no escondía su admiración por la administración castrista. Viajaba a Cuba con frecuencia, y allí fundó en 1986 la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, patrocinada por su Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.
En 1987, en un perfil sobre Castro, García Márquez expresó su admiración por el político a quien describió como “un hombre con bondad de niño y talento cósmico (...), un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla”. (Foto Getty)

Jimmy Carter.
El expresidente estadounidense visitó la isla en varias ocasiones. Al enterarse de la muerte del dictador cubano, envió un comunicado en el que puede leerse que él y su esposa: “recordamos con cariño nuestras visitas a Cuba, al igual que su amor por su país”.

Nelson Mandela.
Según publicó el líder sudafricano en su biografía en 2008, en sus años de presido estudió los discursos de Fidel Castro y las tácticas usadas por la guerrilla cubana para derrocar a Fulgencio Batista en 1959.
Después de su liberación en 1991, Mandela visitó Cuba y durante su estadía manifestó su agradecimiento a Fidel Castro por el apoyo brindado en la lucha anti apartheid. El líder africano consideraba que el apoyo militar cubano en la Guerra de Angola (1975 –2002) contribuyó a debilitar al régimen del apartheid y esto condujo a la legalización del ANC en 1990.
En un discurso que dieron en Cuba, ambos líderes, durante la vista de Mandela, se llamaron entre sí “hermano” y Fidel, en aquella ocasión se deshizo en loas para Mandela: “Si se quiere tener un ejemplo de un hombre absolutamente íntegro, ese hombre, ese ejemplo es Mandela. Si se quiere tener un ejemplo de un hombre inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz, ese ejemplo y ese hombre es Mandela”. (Foto Getty)

Hugo Chávez.
La relación entre ambos mandatarios llevó a muchos opositores venezolanos a denunciar que el gobierno cubano tiene injerencia en el manejo del Estado venezolano. De hecho, hay oficinas públicas que lucen la fotografía de Simón Bolívar junto a la Hugo Chávez –o en la actualidad Nicolás Maduro- y Fidel Castro, lo cual es totalmente inconstitucional.
Chávez llegó a ocupar el rol de “hijo pródigo” de Fidel Castro. Se sabe que muchas veces el mandatario venezolano viajó a Cuba en busca de consejo de su mentor. De hecho, Chávez se trató su enfermedad en Cuba, en vez de hacerlo en Venezuela, con médicos venezolanos. Ambos líderes se conocieron en 1994, cuando Chávez viajó a la isla y fue invitado de honor en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.
Castro asistió a la toma de posesión de Chávez en Venezuela y a partir de allí se consolidaron sus vínculos. Los vínculos entre ambos líderes se consolidaron en 1998, tras la llegada al poder del venezolano. Castro asistió a su toma de posesión y allí se consolidó la entrañable relación entre ambos, al punto que Venezuela y Cuba firmaron “Convenio Integral de Cooperación”, que estableció un intercambio sin precedentes para dos naciones latinoamericanas en el siglo XXI. Venezuela le proporcionó 100 mil barriles de petróleo diario a Cuba a precios muy preferenciales, a cambio de colaboradores en los sectores médico y educacional.
En agosto del 2006, las primeras imágenes de Fidel tras ser sometido a una operación lo mostraban junto al presidente venezolano, quien en alguna occasion llegó a decir que Fidel era “como un padre para él”. Mientras ambos mandatarios se deshacían en loas del uno hacia el otro, parte del pueblo venezolano llegó a considerar su relación como nociva para los intereses de la patria de Bolívar.
Chávez pasó gran parte de su convalecencia en La Habana, tras su muerte, el 5 de marzo de 2013, Fidel llegó a decir en medio de un emotive discurso que él era “el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia”. En abril, apenas un mes después de la muerte de Chávez, Castro fue visto en la televisión cubana sollozando al escuchar una canción compuesta especialmente para su fallecido amigo venezolano, en una rara demostración pública de afecto. (Foto Getty)

Daniel Ortega.
El presidente nicaragüense, acusado por su hijastra de abuso sexual, mantuvo una larguísima amistad con el mandatario cubano.
En la década del setenta, el apoyo que brindó el gobierno cubano a los rebeldes del Frente de Liberación Sandinista, fue vital para que derrocaran al dictador Anastasio Somoza en 1979.
Ortega fue uno de los prisioneros sandinistas canjeados el 27 de diciembre de 1974 por colaboradores directos de Somoza tomados por un comando sandinista como rehenes. Los prisioneros liberados llegaron a Cuba, donde Ortega conoció a Castro.
Como era de esperarse Castro fue uno de los inviatdos de honor durante la celebración del primer año de la revolución Sandinista en 1980. De esa visita, devino que el mandatario cubano enviara médicos y asesores militares a la nación centroamericana. Al mismo tiempo, el gobierno sandinista comenzó a imitar prácticas cubanas, como los comités de vigilancia de barrio, y a intensificar vínculos con la Unión Soviética. (Foto Getty)

Salvador Allende .
Era tan cercana la relación entre Salvador Allende y Fidel Castro, que Beatriz Allende, hija del mandatario chileno se casó con Luis Fernández de Oña, diplomático y miembro de la policía militar cubana.
Allende visitó Cuba en 1959, recién instalado Castro en el poder. Volvió a la isla en dos ocasiones en 1961, después de la invasion de Bahía de Cochinos y en 1967.
Para desafiar a la Organización de Estados Americanos (OEA), apenas asumió la presidencia de Chile, Allende restableció relaciones diplomáticas con La Habana en 1970.
A instancias de Castro y la inteligencia cubana fue creado en Grupo de Amigos del Presidente (GAD), un órgano élite para proteger a Allende con la colaboración de agentes y oficiales formados en Cuba.
Corrió la leyenda de que Allende se quitó la vida , durante el golpe de estado del 23 de septiembre de 1973, con un fusil automático AK-47 que le había regalado su amigo Fidel Castro y que tenía la siguiente inscripción: “A mi buen amigo Salvador quien por diferentes medios intenta alcanzar las mismas metas”. (Foto Getty)

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